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La ‘España Vaciada’ frente a las renovables: por qué llevar la transición energética al mundo rural es tan polémico

La fiebre renovable ha provocado encontronazos entre los promotores renovables y el mundo rural por cómo se usa el territorio

El sector de las renovables está preocupado por la oleada de movimientos vecinales que están surgiendo en el mundo rural en contra de la construcción de nuevos parques, eólicos y fotovoltaicos, especialmente. 

Agricultores, ganaderos, hosteleros, amantes de la naturaleza… la lista empieza a ser larga. 

Y mientras tanto España tiene en el aire inversiones que superan los 60.000 millones de euros y, según un informe de la firma EY Parthenon, se crearán unos 192.000 empleos solo si se instalan 30 nuevos GW de energías renovables.

Podría ser un objetivo más que superable, porque más de 100 GW renovables han solicitado un permiso de punto de acceso y conexión a Red Eléctrica de España (REE). Su principal problema es el cuello de botella que se produce en las administraciones, tanto autonómica como estatal, para conseguir la ansiada Declaración de Impacto Ambiental (DIA).

Sin embargo, la propia vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha defendido ‘el ritmo que llevan los trámites para los proyectos de construcción de parques eólicos y solares y así conciliar con el mundo rural anti-renovable.’

Es más importante encontrar el equilibrio entre promotores y vecinos. Hay que poder garantizar que se es respetuoso, riguroso y, al mismo tiempo, buscar los consensos sociales y la compatibilidad de las actividades‘.

La fiebre renovable de los dos últimos años en España ha provocado que la construcción de parques fotovoltaicos en el territorio nacional crezca en números sorprendentes. Tanto es así, que los diez más grandes ocupan una superficie de 5.913 hectáreas, o lo que es lo mismo, 8.281 campos de fútbol con las dimensiones del Santiago Bernabéu. Y otro tanto pasa con la eólica, que sigue generando oposición por el impacto visual que supone su construcción. 

Pero las patronales del sector coinciden en afirmar que ‘todos los proyectos no solo necesitan pasar unos baremos de sostenibilidad cada vez más rigurosos, sino que además, los propios promotores incorporan medidas respetuosas con el medio ambiente y con la sensibilidad social que existe en el entorno rural’.

La asociación fotovoltaica, UNEF, ha lanzado un Certificado de Excelencia de Sostenibilidad para hacer frente a la resistencia social, buscando que las empresas eleven sus estándares más allá de las exigencias legales. 

Otro de los asuntos más espinosos de este enfrentamiento es conocer de cerca cada uno de los movimientos sociales contrarios a la construcción de proyectos renovables. 

‘Un problema que se está generando entre habitantes y propietarios de terrenos de una misma localidad es que se están ofreciendo cantidades de dinero por alquilar el espacio para colocar los paneles fotovoltaicos o aerogeneradores a unos y a otros no, porque una ubicación es más soleada que otra’, explican fuentes del sector.

‘Estas diferencias despiertan irritación y posiciones encontradas’, añaden. ‘No solo es a quién le toca, sino a los que no le tocan.’

Fuente: elespanol.com