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El Gobierno permite subastas feroces a cero euros para impulsar las renovables

Los grandes grupos integrados, que pueden compensar con un negocio las pérdidas en otro, tienen más ventaja competitiva en la puja por las nuevas licencias.
El Gobierno va a permitir que los interesados en obtener licencias de renovables puedan competir en las subastas que se van a organizar tirando los precios, e incluso que puedan llegar a ofrecer producir electricidad a cero euros. De forma puntual, el Gobierno también contempla la posibilidad de que se oferten precios negativos.

Así se recoge en el proyecto de real decreto que va a regular el régimen económico de las renovables en España. Esta nueva norma complementa el Real Decreto-ley 23/2020, de 23 de junio, por el que el Gobierno aprobó hace dos semanas una serie de medidas urgentes para ordenar el sector de las renovables.
El Gobierno trata de poner fin al caos y la especulación financiera que se está produciendo en España en torno a las renovables, un sector donde se están anunciando un sinfín de proyectos, muchos de ellos sin un plan industrial a largo plazo detrás.

La nueva norma sobre el régimen económico de las renovables regula el mecanismo de subastas, la columna vertebral para ordenar el sector. Con este sistema, el Gobierno otorgará cada año licencias a un determinado número de proyectos, hasta completar los megavatios (MW) requeridos según el Plan Nacional de Energía y Clima hasta 2030 -en torno a 60.000 MW-. Aplicando una aritmética simple se deduce que las subastas anuales pueden ser del orden de los 5.000 o 6.000 megavatios. La clave, en todo caso, no es la cuantía de megavatios, sino las condiciones en las que podrán pujar las empresas. Se trata de subastas al mejor postor. La licencia para instalar nuevos megavatios se la llevará el productor de energía que esté dispuesto a generarla al precio más barato. Si su oferta es la mejor se lleva la licencia y a partir de ahí el Estado le garantizará que, durante una serie de años y bajo determinados coeficientes de ajuste, cobrará la energía producida a ese precio. Se lamina así de golpe la volatilidad del mercado mayorista de luz, el denominado pool eléctrico.

Cualquier otro promotor de renovables puede ir a este mercado directamente, sin la licencia del Gobierno, pero sufriría la incertidumbre diaria del pool en toda su intensidad. El problema de las subastas es que pueden ser tan feroces que provoquen una revolución en el sector y den pie a una guerra comercial que expulse a los más débiles o con menos músculo para soportar pujas despiadadas.

El Gobierno ha establecido en cero euros el mínimo (precio suelo) al que pueden llegar las ofertas. A priori es inimaginable que haya productores dispuestos a generar electricidad gratis. Pero en la práctica, y dada la complejidad del sistema eléctrico, con sofisticados vehículos financieros (contratos a futuros o de cobertura) y laberínticos vasos comunicantes entre sus distintos negocios, es algo muy factible que de hecho ocurre más habitualmente de lo que se piensa. Los grupos integrados verticalmente, que tienen generación, distribución y comercialización eléctrica, como las grandes compañías (Iberdrola, Endesa o Naturgy) o las que tienen generación y comercialización (Audax, Acciona, Repsol, Cepsa o Total), podrán jugar con la ventaja competitiva de la compensación entre negocios. Lo que dejan de ingresar en generación lo compensan con un mayor margen en comercialización.

Si venden a los clientes finales más electricidad de la que producen, el negocio es redondo, porque venden a un determinado precio electricidad que pueden estar comprando en el mercado a precio cero. Es habitual que, en algunas grandes eléctricas como Endesa, cuando el pool baja, su cuenta de resultados sube. En España, el pool ha estado a cero euros en varias ocasiones, sobre todo coincidiendo con puntas de producción eólica. La propia norma explica que “en el horizonte del periodo de aplicación de este mecanismo, este fenómeno [precios cero] se vaya haciendo más frecuente”, a medida que entran más renovables al sistema. La clave para entender cómo introduce el Gobierno los precios cero en las subastas está en lo que ha denominado “exención de cobro”. Es el precio al que puede llegar el pool, por debajo del cual no se retribuirá al productor. En la práctica, es como decir que el productor puede exprimir sus ofertas hasta ese límite. El borrador fija un precio de exención de cobro “en cero euros por megavatio hora”.

Según el Gobierno, este suelo evitaría situaciones peores: precios negativos, como los que cada vez más se producen en Centroeuropa. En esos países, se permite que, si hay exceso de generación, el productor pague por evacuar la electricidad que genera, porque de otro modo tendría más costes. El domingo pasado, por ejemplo, el megavatio hora en el pool Epex, de Alemania y Austria, llegó a -15 euros, cuando en España estaba a +25. El Gobierno español no crea, aún, la figura de precios negativos.Pero no descarta hacerlo en el futuro. El Gobierno dice textualmente en el borrador que establece el suelo de cero euros para “desincentivar precios negativos”, siendo “susceptible de ser modificado para subastas concretas en la orden por la que se regula el procedimiento de subasta” en cada caso.

La nueva norma sobre el régimen económico de las renovables regula el mecanismo de subastas, la columna vertebral para ordenar el sector. El proyecto de esa norma está sometido a consulta pública hasta el día 17 de este mes.

Fuente: msn.com

 

 

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