GFM participa en la mesa de debate organizada por BBVA y La Tribuna dónde se analiza cómo las pequeñas y medianas empresas pueden invertir en ahorro energético y por qué deben hacerlo
No solo las grandes empresas pueden ser verdes. Las pequeñas y medianas, que son las que componen básicamente el tejido productivo de Castilla-La Mancha, también tienen el derecho, la oportunidad (y en algunos casos se diría que la obligación) de cuidar el medio ambiente, ya sea consumiendo menos energía, reduciendo la contaminación o los residuos.
«Si lo conocen va a ser difícil que digan ‘no’ a la sostenibilidad, por todos los beneficios que tiene, por el medioambiental, económico y por la competitividad que puedes conseguir», asegura Sergio Luján Torres, director de Generaciones Fotovoltaicas La Mancha,
«No es solo querer aparecer en la foto de que somos muy ecológicos», comenta José Fernández, director financiero de Inael Electrical Systems, «hay que estar convencidos de lo que es la eficiencia energética y la sostenibilidad».
La meta final no puede ser más loable y más urgente que cuidar el planeta, pero es que además casi todo son ventajas. El director de la Oficina Empresas BBVA en Toledo, Guillermo Ortiz García, que trabaja día a día con pymes de la tierra, las enumera: «Ahorra costes, mejora la competitividad y garantiza la presencia en la cadena de suministros». Añade que incluso «atrae talento», pues las empresas que son sostenibles tienen más capacidad de captar y retener a los profesionales comprometidos.
Todas las oportunidades que ofrece esta revolución verde para las pequeñas y medianas empresas fueron el tema de debate de la mesa de redacción ‘Invertir en eficiencia energética, impulsar la competitividad de tu pyme’, organizada por La Tribuna y BBVA.
En representación de la entidad financiera, Guillermo Ortiz comentó que aunque «las normativas afectan directamente a las grandes empresas, su efecto se extiende a toda la cadena de suministro». Explicó que están por un lado los alcances 1 y 2, que se refieren a las emisiones directas y a la contaminación por consumo de energía, aspectos obligatorios para las grandes empresas, pero que luego está el alcance 3, el que incluye toda la cadena de valor, desde transporte, logística, proveedores, clientes… y aquí pueden entrar muchas empresas pequeñas y medianas. «Casi por simbiosis las pymes se ven beneficiadas», incide.
Innovaciones más asequibles. Ortiz señala que las innovaciones y avances tecnológicos son cada vez más asequibles. Ya no son solo para las grandes. «Ahora mismo todo el mundo puede instalar energía renovable mucho más barato que hace unos años», indica, «quién iba a pensar que se iba a poder poner una turbina eólica en sus instalaciones y ahora una pyme lo podría hacer».
En el caso de Inael Electrical System, tienen placas solares para autoconsumo, han renovado la maquinaria para ser más eficientes, utilizan coches eléctricos e híbridos, cambiaron la luminaria y tienen ahora un objetivo de papel cero… «A pesar de que el precio de la energía es muchísimo más alto que hace diez años, tenemos la misma factura eléctrica, pero consumiendo más del doble», expuso Fernández.
Además de beneficiarse de la transición energética, también hacen investigación e innovación en esta materia. Ellos empezaron hace casi 50 años fabricando fusibles y ahora realizan centros de transformación, con una nueva línea de investigación para el hidrógeno renovable. «Hemos tenido un proyecto que planteaba la generación de hidrógeno a partir de fotocatálisis y utilizamos la energía fotovoltaica para generar hidrógeno para utilizarlo en grupos generadores cuando no haya luz solar», explica.
GFM ha trabajado de la mano del sector de las puertas en su adaptación a la sostenibilidad, tras el pinchazo del boom inmobiliario. Sergio Luján habla de un claro impacto positivo en varios frentes. Uno de ellos es el de la marca y reputación, pues muchos consumidores demandan cada vez más productos respetuosos con el medio ambiente. Pero es que además permite tener un mayor alcance comercial. «Hay licitaciones que entras o no entras si haces ciertas cosas con sostenibilidad», recuerda. 
Señala que el abanico de medidas es amplísimo. «En un documento de 1.200 páginas hay tipificadas medidas energéticas de diversa índole», comenta.
Además permiten entrar en el mercado de los certificados de ahorro energético. «Los emite el Ministerio para medir la cantidad de ahorro de energía que se ha conseguido por implementación de una medida», explica, «si alguien cambia las luminarias tradicionales por LED, se mide la energía con las antiguas, luego se mide con las nuevas y se calcula el ahorro». Un certificado de este tipo equivale a un kilovatio/hora de ahorro. Hay empresas que los generan y otras empresas que los pueden ‘comprar’, que son aquellas que no cumplen con la eficiencia energética y están obligadas a pagar tasas. En lugar de pagárselas al Estado, tienen la opción de comprar estos certificados a otras empresas, que salen más baratos y además benefician al tejido productivo que sí cumple con la agenda medioambiental.
Aunque a una pyme también le renta ser verde, hay algunas barreras financieras, técnicas o psicológicas que pueden complicar su transición. El director de la Oficina Empresas de BBVA reconoce que estas inversiones en sostenibilidad «de entrada despiertan inquietud o curiosidad, porque al final es un coste si no hay un retorno». Por eso Guillermo Ortiz asegura que se ve más claro cuando hay un ahorro inmediato.
Se necesitan ‘trajes a medida’. Desde BBVA tienen varias herramientas para ayudar a las pymes en esta aventura. Por un lado, predicando con el ejemplo. «Hemos querido alcanzar la neutralidad climática y que las emisiones que generamos a la atmósfera sean iguales que las que eliminamos», indica. Además quieren apoyar las inversiones que se hagan en esta materia. Tenían un objetivo de llegar a los 300.000 millones de euros canalizados en negocios sostenibles para 2025 y lo alcanzaron adelantándose al plazo. Ahora se marcan otra meta, llegar a los 700.000 para 2029.
BBVA ofrece a las pymes financiación, que para eso es un banco. «El tamaño importa», subraya Ortiz, «Europa necesita movilizar grandes volúmenes de inversión y contar con entidades como BBVA con la escala necesaria para financiar esa transición energética». Importa el tamaño y estar también en muchos puntos. Ortiz defiende esa «capilaridad» de su entidad como otro factor estratégico. Argumenta que así pueden ofrecer a las pymes «cercanía, trajes a medida, soluciones integrales para acompañarles en su proceso de descarbonización».
Incluso van más allá de la financiación. Ofrecen, por ejemplo, una herramienta web para que las pymes calculen cuál es su huella de carbón. Tienen también propuestas para modernizar la flota o hacer renting de coches eléctricos. Además cuentan ya con «equipos especializados» en esta área para asesorar.
Dentro de este campo del asesoramiento, Sergio Luján, de Generaciones Fotovoltaicas, esgrime que las primeras decisiones son las que más cuestan. «Las empresas están inmersas en sus procesos productivos y muchas veces no tienen la fotografía global de todo el alcance de medidas», expone. Por eso es fundamental hacerles «una auditoría de eficiencia energética», para ver cuál es «la fotografía de partida» y cuál sería la final.
Escalonar es una de las claves:«Si les abrumas con posibilidades, la gente se satura y desconecta». Expone que hay que identificar las medidas que «tienen una implementación más rápida, las que pueden ir a medio plazo» y que es bueno también disfrutar del camino:«Es importante que en el itinere esas bondades se vayan percibiendo, asimilando».
Generaciones Fotovoltaicas La Mancha tiene ya 25 años de historia y en este tiempo Luján ha visto un cambio de mentalidad. «Hace unos años costaba más cuando llamabas a una empresa para explicarles este tipo de medidas», admite.
Cambios de normativa y retrasos. Europa es el área del mundo más implicada en la sostenibilidad, pero también hay sus trabas o excesos en este desarrollo verde. José Fernández, de Inael Electrical System, se refiere a la «cantidad de cambios normativos que estamos sufriendo, que no hemos terminado de leer una normativa, cuando hay una nueva en marcha». Recuerda que eso supone mucho esfuerzo en investigación y también económico.
Explica que en su área de trabajo, por ejemplo, tienen que empezar a hacer productos libres de SF6, un gas que sirve para absorber potencia e impedir explosiones en caso de incidencias, pero que es muy contaminante. Han tenido que adquirir instalaciones nuevas para liberar espacio para una línea de investigación en esta dirección. «La paradoja es ¿solo contaminamos en España y en Europa?», se pregunta. Y no piensa solo en grandes países contaminadores como China o La India. «Aquí al lado está Marruecos ¿y qué pasa? ¿hay un muro de contaminación?», señala. Advierte de que a veces «somos un poco raritos en ese sentido» y eso tiene su coste en pérdida de competitividad.
También le gustaría algo más celeridad en el pago de ayudas. «Hace dos años, en septiembre del 23, terminamos una marquesina fotovoltaica con cargadores, con un proyecto presentado en tiempo y forma, sin ningún tipo de ‘pero’», comenta, «pero estamos a diciembre del 25 y sigo sin cobrar la subvención».
Fuente: La Tribuna



